Entre el fracaso de PISA y la IA, ¿es posible educar?

Reflexionamos sobre los desafíos de la educación actual, la necesidad de recuperar el deseo de aprender, el pensamiento propio y el valor de las relaciones humanas.

El pasado 23 de octubre, en el marco del Encuentro Chamberí, tuvimos la oportunidad de acoger en nuestro centro una ponencia de Carlos Javier González (profesor de Secundaria, Bachillerato y Universidad, pedagogo de la Fundación Educativa San Gabriel y escritor) e Ignacio de la Serna (matemático e ingeniero especializado como investigador en el campo de la Inteligencia Artificial).

El encuentro nos permitió reflexionar sobre algunos de los retos a los que se enfrenta actualmente la educación. Por un lado, los resultados desfavorables del Informe PISA, que indican un retroceso en España en los ámbitos de lectura (descenso de 23 puntos), matemáticas (descenso de 16 puntos) y ciencias (descenso de 8 puntos). Por otro lado, la presencia cada vez más extendida de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas y en los hogares. A pesar de ser una herramienta que facilita la búsqueda de información, puede convertirse en un sustituto del propio estudiante a la hora de realizar sus trabajos.

RECUPERAR EL DESEO DE APRENDER: LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

Carlos González, puso el acento en la importancia que tienen las relaciones personales dentro del proceso educativo. Considera que la escuela es un espacio donde nace el deseo de conocer y donde el aprendizaje está muy vinculado a la relación con los demás. La educación no ocurre solo dentro del aula, sino también en los pasillos y en el contacto con compañeros y familias, algo que la tecnología no podrá sustituir.

Por su parte, Ignacio de la Serna añade que una de las principales pérdidas de la educación actual es el deseo. A su juicio, cuando el examen se convierte en la única medida de aprendizaje, este deja de ser relevante y los estudiantes terminan limitándose a ejecutar reglas y cumplir objetivos. Frente a ello, defendió que educar consiste en despertar en cada alumno el deseo de aprender, ayudarle a descubrir sus propias inquietudes e impulsarle a ir más allá de lo establecido.

INTELIGEENCIA ARTIFICIAL Y EDUCACIÓN: EL RIESGO DE RENUNCIAR AL PENSAMIENTO PROPIO

Otro de los grandes temas de la ponencia fue el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo de la inteligencia humana. En un momento en el que estas herramientas son capaces de resolver problemas cada vez más complejos, cabe preguntarse qué sucede cuando dejamos que la tecnología piense y trabaje por nosotros.

Durante la ponencia se habló sobre los avances de la IA en el campo de las matemáticas y su capacidad para abordar problemas que durante años han supuesto un gran desafío. Esta inmediatez plantea interrogantes sobre el valor del proceso de aprendizaje y el tiempo necesario para desarrollar el pensamiento propio.

Carlos insistió en la importancia de respetar los tiempos de cada proceso. Es importante equivocarse, buscar alternativas, reformular las hipótesis… Si dejamos que la tecnología nos ofrezca directamente las respuestas, corremos el riesgo de saltarnos ese camino que nos permite aprender.

Ignacio de la Serna recordó la importancia de que nosotros mismos seamos capaces de desarrollar un criterio propio y no guiarnos únicamente por lo que dicen los demás. Es necesario contrastar la información que recibimos y comprobar si realmente es cierta.

RECUPERAR LO GENUINAMENTE HUMANO: EDUCAR DESDE EL ENCUENTRO Y EL CUIDADO

Ambos ponentes insistieron en la importancia de darle valor a lo humano en una sociedad en la que todo sucede con rapidez. Carlos destaca la importancia de construir relaciones de calidad en los centros educativos donde nadie pueda sentirse solo. Especialmente en el caso de los adolescentes, que necesitan encontrar lugares en los que sentirse acompañados mientras descubren quiénes son. Ignacio de la Serna, también destacó la importancia de que los propios educadores se conozcan a sí mismos para que puedan comprender a los alumnos. Estas reflexiones invitan a recuperar los espacios de encuentro y la presencia física, especialmente en una sociedad en la que, a pesar de las facilidades que ofrecen las redes sociales para comunicarnos, cada vez son más frecuentes los distanciamientos.

EDUCAR ES MUCHO MÁS QUE TRANSMITIR CONOCIMIENTOS

La ponencia nos deja una reflexión clara: educar es mucho más que transmitir conocimientos o conseguir unos resultados académicos. El valor de educar está en acompañar a las personas, despertar su curiosidad y su deseo de conocer y ayudarles a desarrollar un pensamiento propio.

La IA puede ofrecernos nuevas oportunidades y convertirse en un factor importante dentro del proceso de aprendizaje, pero no puede sustituir el valor de una conversación. Es importante volver a dar valor a los procesos y entender que lo importante no es únicamente el fin en sí mismo, sino también el camino que recorremos para llegar al objetivo.