Testimonios de lo alumnos tras las charlas “Me descubro con un corazón de niño”
El pasado jueves 17 de octubre, en el marco del Encuentro Chamberí, vivimos unas charlas de lo más inspiradoras que nos recordaron el lema de este año: “Me descubro con un corazón de niño”.
Para los alumnos de Primaria, nuestras profesoras María Iglesias y Bea Arespacochaga compartieron sus increíbles experiencias en misión este verano. María nos llevó hasta Angola, y Bea, hasta Calcuta. Ambas contaron cómo alguien en su camino las ayudó a redescubrir ese corazón de niño, esa capacidad de asombro que todos llevamos dentro. Para María, fue un sacerdote en la misión; para Bea, sus amigas en Calcuta.
Ellas aprendieron algo fundamental: mantener el corazón despierto. Gracias a eso, lograron superar barreras y abrazar todo lo que la vida les puso por delante. Bea, vivió con las hermanas de Calcuta y siguió los pasos de la Madre Teresa de Calcuta, ayudando a los enfermos. María, por su parte, compartió sus días con franciscanos en una casa de acogida, rodeada de niños que enfrentaban realidades durísimas. Uno de los estudiantes presentes en la charla comentó: “Me ha impresionado ver que los niños de Angola son muy felices y disfrutan con pocos recursos”. A otros les llamó la atención los vínculos que forjaron en su estancia: “Me ha impresionado ver todos los amigos nuevos que han hecho y ver cómo a la vuelta estaban más contentas que cuando empezaron el viaje”. Lo cierto es que ambas regresaron llenas de gratitud y con el corazón más despierto que cuando comenzaron su aventura.
Los alumnos de Secundaria y Formación Profesional también contaron con unas charlas testimoniales específicas para ellos. Entre ellas la de Roberto Álvarez Carretero, un joven que les habló sobre las decisiones, la carrera profesional y la juventud. Con su experiencia, demostró que todos podemos equivocarnos, rectificar y cambiar de camino cuando lo necesitamos. Su mensaje fue claro: no hay que perder la confianza en uno mismo, y debemos entender que las decisiones no son inamovibles; podemos (y debemos) darnos permiso para probar y cambiar.
Nuestros estudiantes de Secundaria y FP invitaron a un grupo de mayores provenientes de Tiétar, con quienes ya habían colaborado el año pasado en un proyecto de integración tecnológica llamado Nuestra asociación se conecta. En la charla, compartieron cómo lograron superar la barrera tecnológica y ahora hasta se animan a escribir artículos en internet. Uno de los temas que más les entusiasma es rescatar las antiguas recetas de cocina que sus abuelos y bisabuelos guardaban en viejos cuadernos, evitando así que se pierdan para siempre.
Alejandro, de 1º SMR, comentó fascinado: “Son testimonios atípicos, lejos de las experiencias que tienen familiares o conocidos”. Y Paula, alumna de 2º TSEAS, añadió sorprendida: “Había una conexión de ideas brutal”. Ver cómo nuestros mayores mantienen el deseo de aprender y se mantienen actualizados, fue realmente una lección de vida.
Desde las experiencias de misión de nuestras profesoras hasta las reflexiones sobre decisiones en la adolescencia y el gran desafío que es reaprender, quedó claro que un «corazón de niño» nos permite crecer constantemente, adaptarnos y encontrar alegría en cada etapa de la vida. Alumnos, profesores y mayores, todos volvieron con el mismo mensaje: no debemos perder la capacidad de asombro ante el mundo.











