Muchos padres y madres se preguntan en el día a día cómo pueden ayudar a sus hijos en las tareas diarias que traen del cole, ofreciéndoles apoyo pero a la vez enseñándoles autonomía para poder ir realizando el trabajo por ellos mismos. En este post, vamos a repasar algunos consejos prácticos para ayudar en las tareas del colegio. En primer lugar, es importante señalar que el aula es el primer lugar de aprendizaje y trabajo. Por esta razón, los deberes son pautados paulatinamente a lo largo de la etapa escolar con el fin de favorecer dicha autonomía y permitir que vayan consolidando lo que aprenden en el aula. 

AYUDAR A CREAR RUTINA DE TRABAJO

Es fundamental que otorguemos a las tareas la importancia que conllevan, transmitiendo que no son un “castigo”. Por lo que es fundamental que les ayudemos a crear una rutina de trabajo y un hábito de estudio. Como en otros ámbitos de la vida, esto es  fundamental. Cuando conseguimos esto, el esfuerzo que tenemos que hacer es mucho menor y si no lo hacemos llegamos a echarlo de  menos. ¿A quién no le pasa que es incapaz de irse a la cama sin cepillarse los dientes? Para ello debemos intentar facilitarles un espacio adecuado de trabajo, “su propio rinconcito”,  dotado con una mesa y silla adecuadas a su tamaño y con todo el material que vayan a necesitar, a mano. 

Debe de estar bien ventilado y con una temperatura adecuada. No olvidemos (en la medida de lo posible) que tiene que estar alejado del ruido y de distracciones. Respecto a la iluminación debemos tener en cuenta que en los diestros la luz debe entrar por la izquierda y, en los zurdos, por la derecha. 

TIEMPO PARA REALIZAR LOS DEBERES

Para crear esa rutina también es muy importante que realicen los deberes a unas horas determinadas. No es recomendable que los realicen justo antes de irse a dormir. A esas horas ya están cansados de toda la jornada y es mejor que en esos momentos se distraigan con algo que les relaje y disfruten, evitando los dispositivos electrónicos.

Tenemos que transmitirles que hay tiempo para todo; para trabajar, para disfrutar y descansar. La mejor forma es con nuestro propio ejemplo, que ellos vean cómo nos organizamos.

Sobre todo cuando son más pequeños, conviene que les ayudemos a crear su propio horario de trabajo, planificando sus momentos de descanso. En este horario es importante marcar tanto la hora de comienzo como la hora aproximada a la que deberán terminar. Es mejor poco tiempo y de calidad que dedicar mucho tiempo, ya que esto no va a ser efectivo y se van a acabar cansando y desmotivando.

Hay ocasiones en las que pueden distraerse y tardar en realizar la tarea más de lo normal. En estos casos se puede trabajar por tiempos. En función de la tarea a realizar se les dará más o menos tiempo, siempre manteniendo el equilibro para no generar ansiedad.

Tenemos que tener en cuenta que una tarea que nosotros realizaríamos en 15 minutos para ellos puede suponer un gran esfuerzo. Una vez finalizado este tiempo ya no podrán seguir con ella y la deberán llevar así a clase.  Cuando usamos estos límites de tiempo conviene que lo hagamos en coordinación con el profesor para que sea efectivo. De esta manera podemos identificar posibles dificultades y favorecemos que tengan la motivación adecuada. 

Siempre debemos elogiar cada logro, por pequeño que nos parezca a nosotros, evitando subrayar constantemente los defectos. Potenciar su autoestima es lo mejor que podemos hacer. Si continuamente lo que oyen es: “así no llegarás a ningún sitio”, “¿Cómo no lo vas a saber hacer? ¡Es facilísimo!”…. acabará autocumpliéndose.

¿TENGO QUE REALIZAR LAS TAREAS CON ELLOS?

Hemos observado a lo largo de los años, trabajando en las aulas, que hay una íntima correlación entre buenos resultados y padres implicados en los estudios y tareas de sus hijos.  

Esto no significa que haya que sentarse a su lado mientras realizan las tareas e ir explicándoles y corrigiéndoles todo lo que hacen, sino que es importante estar implicados, dialogar con ellos sobre lo que han aprendido ese día, sobre las tareas que tienen que hacer, echándoles una mano sólo con aquellas que no pueden hacer por ellos mismos o que les resulten demasiado complicadas, pero de forma puntual. 

Es fundamental que vayan ganando autonomía a la hora de hacer los deberes, evitando una excesiva relación de dependencia. Esta dependencia puede hacerles que directamente si no estáis a su lado dejen de hacerlos, que antes de leer ya estén diciendo que no entienden lo que tienen que hacer.

Es bueno que ellos sepan que estáis a su disposición en caso de dudas puntuales, para supervisarles cuando los hayan terminado, lo que no es sinónimo de corregirles.

Por último, cuando lo que tienen que hacer es estudiar una determinada materia, una  vez que ya se lo hayan estudiado, puede ser una buena opción sentarse a su lado y que ellos/as os expliquen como si fueran los profesores y vosotros los alumnos, lo que se han aprendido. Esta actividad es muy recomendable ya que al escucharse ellos mismos en voz alta lo terminan de comprender, comprueban si realmente se lo saben bien… En el caso en el que no podáis estar con ellos/as otra opción puede ser grabarse y escucharlo juntos después.

 

Patricia Laguna

Tutora de 2º Primaria y profesora de francés