¿Es posible que una sinfonía despierte interés en un niño de cuatro años? ¿Y una jota castellana? ¿O una balada de rock?

La música es un instrumento que despierta el corazón de los seres humanos y por supuesto también el de los niños pequeños. Las personas estamos hechas para ser atraídas por la belleza y el bien y, los pequeños de la casa, son unos tenaces buscadores del tesoro que hay encerrado en todas las cosas con las que se encuentran.

Cuando un niño escucha una música bella, descubre que su corazón está hecho para la verdad y le despierta un asombro por todo lo hermoso que existe en el mundo y que está ahí esperándolo. La música es una promesa para la vida.

Por este motivo es una materia que se debe cultivar desde las aulas de Infantil ya que en esta etapa se ponen los cimientos de lo que será la vida de esa pequeña criatura. Un niño pequeño que vive en contacto con la música y canta junto a otros niños aprende a convivir mejor con ellos, ya que la música nos hace experimentar la unidad que se produce al juntar todas las voces. También cuando seguimos juntos gestos o bailes, nos invade el gusto de pertenecer a un grupo al seguir todos algo que se nos da desde fuera.

Pero, ¿cómo hacer que un niño tan pequeño sintonice con la música? En estas edades necesitan usar el cuerpo de forma activa ya que ellos experimentan todo a través del movimientos que hacen. En el Colegio Internacional G. Nicoli las llamamos “Clases de música y movimiento” pues el movimiento es el modo que mejor respeta su naturaleza y su forma de aprender, y forman parte del horario lectivo. 

Las clases de música en la etapa de Infantil requieren la realización de actividades variadas de corta duración. Los niños necesitan participar siempre activamente y que las actividades no duren mucho, pues su atención decae. La mayoría de las actividades son dirigidas y se basan en el juego, la imitación y la repetición. Se siguen canciones, bailes, ritmos y piezas musicales con el profesor.

Y, ¿cómo lo hacemos?

Con su voz. Cantando, solos y en grupo; con su cuerpo bailando, danzando o moviéndose libremente; con instrumentos musicales tocando ritmos; divirtiéndose con bailes y juegos musicales; escuchando piezas de todas la épocas que despierten su asombro utilizando pañuelos de colores, cintas, pompones… siguiendo lo que están escuchando e invitándoles en grupos pequeños a que se muevan expresándose de forma espontánea y libre.

¿Qué beneficios trae consigo la música en estas edades?

Con la música se estimula la expresión corporal de modo que el niño utilizará nuevos recursos al adaptar su movimiento corporal a los ritmos de diferentes obras, contribuyendo de esta forma a la potenciación del control rítmico de su cuerpo y experimentando la armonía. 

La utilización del movimiento es también un medio de expresión y sensibilización motriz, visual y auditiva, que le permite conocer sus posibilidades, desarrollando el sentido estético y fomentando las relaciones con los demás. A su vez, la escucha de canciones, melodías, instrumentos musicales y sonidos le ayuda a desarrollar su percepción auditiva y cognitiva.

En resumen: la música potencia nuestra humanidad, nos hace mejores personas. Platón decía que “El poder del bien se ha refugiado en lo bello” y este poder es el que hace posible que cambiemos y que de este modo cambie también el mundo.

 

Cachi G. Ortueta

Especialista para infantil de “Música y movimiento” en el Colegio Internacional Nicoli.